lunes, 27 de julio de 2015

Curación Cuántica


"...El cuerpo es, en realidad, un río de inteligencia, un río de energía inteligente que se renueva constantemente. Uno podría decir que si se renueva constantemente, ¿cómo es que sigo teniendo los mismos vasos sanguíneos que parecen envejecer cada vez más?; y ¿cómo es que aún tengo artritis en mis huesos?; y si cambio mi hígado cada seis semanas ¿cómo es que aún está ahí la cirrosis?, etc. Y la razón de eso, es que en la mayoría de los casos, fabricamos el mismo patrón energético subyacente y creamos esa misma experiencia física. En la mayoría de los casos, fabricamos el mismo flujo de inteligencia para darnos esa misma experiencia.  

Los psicólogos les pueden decir que tenemos unos 60 000 pensamientos por día. Esto no debe sorprendernos, pues hay veces que creo que tenemos muchos más que esos. Pero lo que sí desconcierta un poco, es que casi un 95% de los pensamientos que uno tuvo hoy, son los mismos que uno tuvo ayer. Se siguen fabricando literalmente por hábito. Si no me creen, tomen una hoja y verifiquen cuántas cosas han cambiado este año, comparado con el año pasado. Si pueden encontrar diez o cinco cosas, es realmente un logro notable. La mayoría de la gente, dirá que perdió 10 kilos y volvió a subir 15 o que empezó a hacer ciclismo y luego lo dejó.  

O sea, que seguimos creando los mismos patrones de inteligencia a través de nuestra experiencia sensorial e interpretaciones que dan como resultado, la misma apariencia física de la materia. Pero la verdad es que no es así. Cuando observo, por ejemplo, un cáncer de pulmón en una radiografía y lo comparo con el mismo cáncer de pulmón de hace seis meses, ¿estoy observando el mismo cáncer, físicamente hablando? No, porque los carbones, nitrógenos, hidrógenos, etc. que conforman ese cáncer son nuevos con respecto a seis meses atrás.  

Si pongo un enfoque totalmente materialista, soy supersticioso, y mi lógica está encajonada en la superstición del materialismo, entonces por supuesto, encararé una guerra nuclear contra ese cáncer para tratar de eliminarlo, porque creo que es material. Lo que realmente tengo que hacer, es exorcizar el crecimiento del cáncer, lo cual significa que tengo que reestructurar el patrón energético, los patrones de inteligencia, las memorias celulares, que producen el cáncer. Eso es lo que, en última instancia, produce una verdadera curación, lo que hoy llamamos una remisión espontánea. No hay nada intrigante al respecto. En verdad, hacemos eso todos los días de nuestras vidas. 

El cuerpo humano renueva unos 500 billones de células por día. Alrededor de un 1% de éstas, son mutaciones y por lo tanto, son células cancerígenas. Todos tenemos células cancerígenas en el cuerpo por un tiempo, pero no enfermamos de cáncer, porque el cuerpo sabe como deshacerse de ellas, mediante brillantes impulsos de inteligencia que se transforman en interluking, interferón, factores de necrosis humanos, o en todas esas fabulosas drogas que se producen dentro de nuestra propia farmacia. 

Nuestro cuerpo tiene los receptores para estas drogas, no porque tenga algún contrato con Haufmann LaRoche, sino porque tenemos la capacidad de fabricar las drogas más exclusivas de las que se pueda pensar. Y estas drogas se encuentran en dosis muy precisas en el momento adecuado, en el órgano adecuado. El paquete contiene todas las instrucciones y lo único que tenemos que hacer es acceder a esa farmacia. Lo hacemos todos los días, inconscientemente. Si lo pudiéramos hacer un poco más conscientemente, entonces lo amplificaríamos; y luego tendríamos la llamada curación milagrosa. No hay nada de milagroso. Se trata solamente del milagro de ayer, pero la ciencia de hoy. 

Por lo tanto, el cuerpo está compuesto de átomos. Estos átomos son partículas que son fluctuaciones de energía, apareciendo, desapareciendo, chocando, en una danza eterna de creación. Y en verdad, nuestro cuerpo es, proporcionalmente, tan vacío como el espacio intergaláctico. Ese vacío, no es un vacío de nada, sino que es una plenitud de inteligencia no material que interactúa consigo misma y crea la apariencia física de la materia. 

Yo diría que, somos pensamientos que hemos aprendido a crear la máquina física. Esto lo comenté con Maharishi y me dijo que no era una buena forma de decirlo. Debería decir que, somos impulsos de inteligencia que hemos aprendido a crear la máquina física, porque el pensamiento es sólo uno de los impulsos de la inteligencia, tenemos sentimientos, deseos, conceptos, ideas,... todos estos son impulsos de inteligencia que fabrica la máquina..."

Extracto de "Curación Cuántica", Deepak Chopra

Foto:  http://harbourlifehealth.com.au/

viernes, 17 de julio de 2015

Viaje Hacia el Bienestar - Descubre tu propia Sabiduría Interior



El discernimiento representa visiones internas que cambian nuestra vida. La mente cósmica nos susurra en los espacios de silencio que existen entre nuestros pensamientos y así surge la repentina sabiduría que nos transforma. El discernimiento produce una mutación de la conciencia que puede cambiar radicalmente la materia de nuestro cuerpo y alterar nuestra experiencia en el mundo. Cuando se reconoce algo por primera vez, como un rayo repentino de luz, este reconocimiento no es algo ni tiene estructura lingüística, ya que se trata del sentimiento súbito de saber y ese conocimiento resulta liberador, pues sin necesidad de palabras, lo reconocemos como la verdad. Más tarde, este conocimiento se traduce en palabras y estas refuerzan la sabiduría que ya ha tenido lugar. Es mi deseo que las palabras expresadas en las páginas que siguen os recuerden la verdad que ya conocéis.

La salud perfecta, pura e invencible es el estado que perdimos. Volvamos a ganarla y, así, ganaremos un mundo.

La salud no es simplemente la ausencia de enfermedad. Es la sensación de júbilo que debería acompañarnos todo el tiempo, un estado de bienestar positivo. 

Nuestro mecanismo de curación interior coincide perfectamente con el de nuestro exterior. El cuerpo humano no es como la verde pradera, pero su brisa, el agua cantarina, la luz del sol y la tierra se transformaron en nuestro interior y no quedaron en el olvido.

Todos necesitamos ser curados en el mas alto sentido haciéndonos perfectos en mente, cuerpo y alma. El primer paso consiste en darse cuenta de que aún es posible. 

Para crear la salud se necesita de una nueva clase de conocimiento, basado en un concepto más profundo de la vida. 

Aunque nuestra fachada humana de piel y huesos sea muy convincente, es en realidad una mascara, una ilusión que disfraza nuestro verdadero ser, un ser interior que no tienen limitaciones.  



La razón por la que no todos somos capaces de llevar el proceso de curación hasta donde este puede llegar es que discrepamos drásticamente en nuestra capacidad de movilizarlo.

Existen algunas cosas que no requieren trabajo alguno y la curación es una de ellas. No es necesario que te esfuerces para llegar a silenciar tu mente; no debes trabajar para encontrar viejas heridas. Todas estas cosas, una vez que son descubiertas, representan un hecho. Este descubrimiento comienza en cualquier lugar en que te encuentres, pero su meta es siempre la misma: la revelación del todo que hace que el cuerpo, la mente y el alma sean una unidad.

La salud y la enfermedad se vinculan como si fueran las variaciones de una melodía. Pero la enfermedad es una variación incorrecta, una distorsión de ese tema. 

La causa de la enfermedad a menudo resulta compleja en extremo, pero de algo podemos estar seguros: nadie ha demostrado que enfermarse sea necesario.  

Extracto de "Viaje Hacia el Bienestar", Deepak Chopra

Fotos:
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lunes, 13 de julio de 2015

Un Dios Real y Útil


"Todo lo que marca la diferencia entre la vida y la muerte debe pasar por este mundo por vía del alma".

Dios ha conseguido realizar la sorprendente proeza de ser adorado pero invisible al mismo tiempo. Millones de personas lo describirían como un padre con barba blanca sentado en un trono en el cielo, pero nadie puede asegurar que lo haya visto personalmente. Aunque no parece posible ofrecer un solo hecho sobre el Todopoderoso que pudiera sostenerse ante un tribunal, una gran mayoría de personas cree en Dios, para ser más exactos un 96 por ciento según algunas encuestas.


Esto revela el gran vacío existente entre fe y lo que llamamos la realidad diaria. Necesitamos llenar este vacío.
¿De qué modo serían los hechos si los tuviéramos? Serían así. Todo aquello que experimentamos como realidad material nace en un reino invisible más allá del espacio y del tiempo, un reino consistente en energía e información, según nos ha sido revelado por la ciencia. Esta fuente invisible de todo lo que existe no es un espacio vacío sino que es el mismo útero de la creación. Hay algo que organiza y que crea esta energía. Convierte el caos de sopa cuántica en estrellas, galaxias, selvas tropicales, seres humanos y nuestros propios pensamientos, emociones, memorias y deseos.


En las páginas siguientes veremos que no sólo es posible conocer esta fuente de existencia en un nivel abstracto sino que, además, podemos llegar a intimar con ella. Cuando esto sucede nuestros horizontes se abren a nuevas realidades. Tendremos la experiencia de Dios.
Después de siglos de conocer a Dios a través de la fe, estamos preparados para entender la inteligencia divina directamente. En muchos aspectos, este nuevo conocimiento refuerza lo que la tradición espiritual ya nos había prometido. Dios es invisible y, además, hace milagros. Es el origen de todo impulso de amor. La belleza y la verdad son hijos de este Dios. Si no conocemos la fuente infinita de energía y creatividad, las miserias de la vida se hacen realidad. Acercarnos a Dios a través del conocimiento verdadero nos cura el miedo a la muerte, confirma la existencia del alma y da un sentido definitivo a la vida.
Toda nuestra noción de la realidad ha sido puesta patas arriba. Dios, en lugar de ser una inmensa proyección imaginaria, ha resultado ser la única cosa real, y todo el universo, a pesar de su inmensidad y de su solidez, es una proyección de la naturaleza de Dios. Estos sorprendentes acontecimientos que llamamos milagros nos dan las claves de su inefable inteligencia. Consideremos la siguiente historia.


En 1924, un viejo campesino francés caminaba hacia su casa. Apenas veía debido a que perdió uno de los ojos en la Primera Guerra Mundial y tenía el otro gravemente dañado por el gas mostaza de las trincheras. La puesta de sol era muy brillante y ello le impedía ver a los dos jóvenes en bicicletas que habían doblado la esquina y se dirigían hacia él.
En el momento del impacto aparece un ángel que toma por las dos ruedas la bicicleta que va delante, la levanta un par de metros del suelo y la deposita sin daño alguno sobre el césped al lado de la carretera. La segunda bicicleta se detiene y los jóvenes se emocionan enormemente. «¡Son dos, son dos!» grita uno de ellos refiriéndose al hecho de que en lugar del anciano sólo, hay dos figuras en la carretera. Todo el pueblo se aturde tremendamente y, más tarde, dijeron que los dos jóvenes estaban borrachos y que inventaron esta fantástica historia. Por lo que al anciano se refiere, cuando se le preguntó sobre el hecho, dijo que no entendía la pregunta.


¿Podemos nosotros llegar a tener una respuesta? Sucede que el anciano era un sacerdote, el padre Jean Lamy, y que la aparición del ángel ha llegado hasta nosotros a través de su propio testimonio antes de su muerte. A Lamy, persona piadosa y muy querida, se le atribuyen muchos casos en los que Dios envió ángeles u otras formas de ayuda divina. Aunque no era muy amigo de hablar de ello, su actitud era real y modesta. Debido a la vocación religiosa de Lamy es fácil rechazar este incidente como una historia para devotos. Los escépticos no se conmoverían.


Por mi parte, estoy sencillamente fascinado por si pudo haber ocurrido, por si podemos abrir la puerta y permitir que entren en nuestra realidad ángeles para ayudarnos, junto con milagros, visiones, profecías y, finalmente, el gran desconocido, Dios mismo.
Todos sabemos que una persona puede aprender de la vida sin religión. Si yo escogiera a cien 10 recién nacidos y filmara cada momento de sus vidas desde el principio hasta el fin, no sería posible predecir que aquellos que creen en Dios serán más felices, más sabios o que tendrán más éxito que los no creyentes. Es más, la cámara no puede grabar lo que queda por debajo de la superficie.

Alguien que ha tenido la experiencia de Dios podría ver el mundo con júbilo y alegría. ¿Es real esta experiencia? ¿Es útil para nuestras vidas, o es sólo un acontecimiento subjetivo, lleno de significado para la persona que la ha tenido pero no más práctico que un sueño?...”

Fragmento de "Conocer a Dios" (2000), Deepak Chopra.

viernes, 10 de julio de 2015

Meditacion Global por la Compasión

 Meditación Global por la Compasión




Únete a Deepak Chopra, Gabrielle Bernstein, Ismael Cala y a más de 500,000 personas alrededor del planeta cuando nos conectemos en línea el sábado 11 de julio 


Tenemos la  sola intención de transformar la creciente ola de desconexión global a través de la empatía y el amor renovados y reconectarnos con lo que realmente importa.



¿Qué es la compasión ..?

La compasión es la capacidad de sentir el sufrimiento de otra persona, y el deseo de aliviarlo. Deepak Chopra 


El evento de Meditación Global del año pasado logró el World Guiness Record del evento de meditación en línea más grande de la historia, en donde más de 140,000 personas de casi todo el mundo se reunieron con Deepak y meditaron con una sola intención poderosa – cultivar la paz.



El impacto se observó de forma inmediata y extendida. Las familias se reunieron para meditar juntos por primera vez. Los vecinos se hicieron amigos al reunirse en la casa del otro para meditar. Los estudios de yoga se convirtieron en verdaderos centros comunitarios a medida que gente de todo el mundo se reunió y se declaró a favor de la paz.



La Meditación Global por la Compasión 2015 de The Chopra Center se llevará a cabo el sábado, 11 de julio de 2015, a las 9 a.m. PT, en Carlsbad, California, en el Omni La Costa Resort and Spa, y se podrá acceder a nivel mundial por medio de la transmisión en vivo, tanto en inglés como en español



. El segundo movimiento global anual será la sede de 1.500 invitados en el evento en vivo y unirá a individuos, familias y grupos alrededor del mundo en el encuentro de meditación más grande de la historia. 



Gabrielle Bernstein, autora best seller y oradora motivacional, dirigirá una conversación sobre la meditación y la compasión junto a Deepak Chopra, M.D., fundador de The Chopra Center y autor best seller, e Ismael Cala, reconocido presentador de CNN en Español, autor best seller y conferencista. Una meditación guiada de 15 minutos conducida por Chopra seguirá la discusión. Además, el evento contará con videos y preguntas presentadas por el público global de la transmisión en vivo, así como presentaciones musicales inspiradoras e invitados especiales.



“El mundo está necesitando curación. Y no se puede tener amor sin compasión. La mayoría de la gente piensa en el amor en términos de amor romántico solamente, el que es una emoción maravillosa, pero es sólo acerca de "ti".

Con compasión,  tienes  la posibilidad de un amor más expansivo más grande.
Y cuando tienes eso, existe, así mismo, la posibilidad de curación.
Así que la compasión debe precederle al amor” Deepak Chopra .



“El objetivo del  Chopra Center es servir como una fuente global para el equilibrio, la sanación, la transformación y la expansión de la conciencia.

 Al crear la oportunidad para que el mundo sea parte de la meditación guiada más grande, esperamos crear un mundo más compasivo”, 

“Es hora de redescubrir nuestra verdad común: que todos somos uno”, Deepak Chopra

En una entrevista en el día de  ayer en el  Huffpost el Dr Deepak Chopra dijo: 


“Al igual que toda una ciudad puede tener un millón de luces, y un millón de aparatos electrónicos pero sigue siendo la misma electricidad, así también nuestra conciencia individual tiene sus raíces en la conciencia unificada. Así que cuando estamos meditando colectivamente, creamos la coherencia en ese campo, y eso afecta a las personas que no son conscientes, incluso, que este proceso está ocurriendo.



Han llevado todos estos años el comenzar a mostrar en realidad que la meditación te cambia. Que te re-conecta el cerebro para una conciencia más elevada; para la creatividad, el amor, la compasión; la intuición y la imaginación. Que cambia tu biología en lo que se refiere a la presión arterial, la inflamación, y entonces la gente tiene experiencias subjetivas de mejores relaciones, de mejor sueño, más energía, más claridad de la mente. Los datos de todo esto se han ido acumulando durante los últimos 40 años.”

“Soñamos con un universo donde los líderes trabajan incansable y desinteresadamente para cumplir con las más altas aspiraciones del alma humana.”

Para poder participar en este evento gratuito que se llevará a cabo el sábado 11 de julio de 2015, regístrate aquí:

  https://choprameditacion.com/gm?acode=lared_esp

Más información: 

Facebook Deepak Chopra Español 
Y en Chopra Center 

Fuentes

Huffpost 
Chopra Center 
Dr. Deepak Chopra 

Vida sin Condiciones



La curación de las emociones y el espíritu como un medio para lograr la libertad total. Chopra comienza por examinar algunos de los interrogantes más urgentes con los que se enfrentan los médicos: ¿Por qué algunos pacientes hacen “todo lo correcto” y no mejoran? ¿Por qué los enfermos terminales a menudo parecen aliviados, casi felices, como si morir les enseñara por primera vez cómo vivir? El ser humano, ¿aprende solamente a través del sufrimiento o hay otra forma de encontrar sentido y plenitud en la vida? Vida sin condiciones relata infinitos casos reales, abordando disciplinas que van desde la física moderna y la neurociencia a las tradiciones antiguas de la sabiduría de la India.

El hombre que sanaría  

-¿Cuánto más de esto cree usted que puedo soportar? -preguntó el paciente, encorvado en la silla. Su rostro se oscureció-. Hace seis meses yo sólo pensaba en seguir vivo. Prestaba oídos a cualquiera que me ofreciera esperanzas de curarme. Todos tienen miedo de usar la palabra "cura", por supuesto, pero se me han prometido todos los lechos de rosas que se puedan cultivar. Ahora todo resulta bastante extraño, ¿verdad? -No -dije, serenamente-. Sé que usted se ha es forzado mucho por mejorar. Le apoyé una mano en el hombro, pero él se apartó, rígido. -Dejémoslo así -murmuró-. Sólo un tonto puede seguir de este modo. -En su estado, es de esperar que usted tenga altibajos -advertí cauteloso-. Pero en vez de sentirse tan desilusionado por su recuento de glóbulos blancos... -No -me interrumpió, amargado-, basta de recuentos. No quiero ni enterarme. -¿Qué quiere usted? -pregunté. -Una salida. -¿A qué se refiere? -Créame: si yo supiera que... Hubo un silencio largo y tenso. El hombre mantenía la vista clavada en el suelo, la cara convertida en una dura máscara. Los dos esperamos a oír lo que yo diría a continuación. Mi paciente se llamaba Robert Amis. Tenía treinta y siete años y había trabajado para una pequeña firma de computación, en las afueras de Boston. Un año antes, la empresa había exhortado a todos los empleados a que se sometieran a un análisis de sangre completo, decidida a dar más importancia a la salud. Robert cumplió sin reparos. Fue una sorpresa que las pruebas indicaran una sospechosa elevación en su recuento de glóbulos blancos. Se hicieron nuevos análisis y, pocas semanas después, un oncólogo le informó, sombríamente, que padecía de un tipo incurable de leucemia. Robert quedó profundamente alterado. Los afectados por esa enfermedad llamada Leucemia Mielocítica Crónica, no tienen un promedio de vida seguro, pero puede ser muy breve: de dos a cuatro años. 

Puesto que le restaba tan poco tiempo, él comprendió que debía actuar. -En cuanto salí del consultorio fue como si se operara una llave -me contó en nuestra primera entrevista-. Comprendí que debía cambiar de prioridades. Le propuso matrimonio a la muchacha con quien vivía y se casaron muy pronto. Luego renunció a su trabajo en Boston y compró un condominio en Miami. Pero lo más importante fue que se entregó íntegramente al proyecto de curación. -Muchas publicaciones decían que existía un curador interior -me contó-, y yo estaba decidido a hallarlo. Descubrió que abundaban las vías por las que se podía lograr esa meta: autohipnosis, visualización, sicoterapia, masaje profundo y relajación progresiva fueron sólo el comienzo. Comenzó a asistir a reuniones de grupos de apoyo con otros enfermos de leucemia y, en los fines de semana, a seminarios de autocuración, donde escuchaba alentadores relatos de pacientes que se habían recuperado de enfermedades incurables. Cuando lo conocí, blandió el último audio de la serie que enviaba a parientes y amigos, todos los meses, para mantenerlos al corriente de su vida... con lo cual se refería a su enfermedad, que lo consumía casi todo, al punto de dejarle muy poca existencia aparte. Al cabo de seis meses, cuando estaba en la cumbre de su nueva existencia, Robert se sentía más seguro que nunca en el plano emocional. Cuando se sometió, confiado, al nuevo análisis de sangre, descubrió que el recuento de glóbulos blancos, en vez de volver a la normalidad, había trepado a las nubes. Su dolencia parecía acelerarse peligrosamente; su oncólogo adoptó un tono severo y le aconsejó que se sometiera a una quimioterapia intensiva o que diera un paso más drástico: hacerse practicar un transplante de médula ósea. Ninguna de esas dos medidas podía asegurarle una cura definitiva, pero la medicina convencional tenía poco que ofrecerle. Robert trató de mantener su decisión y rechazó ambas posibilidades. Sin embargo, poco después comenzó a caer en una profunda depresión. Perdió el apetito; cada vez le costaba más dormir. Cuando me lo derivaron se sentía deprimido, solitario y casi aislado de los otros por su desesperación.

Mientras lo veía frente a mí, encorvado en su silla, me pregunté qué decirle. Aunque todo lo que había intentado era "correcto" (su búsqueda del curador interior, su intento de romper con viejos hábitos poco satisfactorios, su decisión de evitar las situaciones tensas), en realidad no había cambiado de una manera profunda. -Permítame aclararle algo -dije-: no pretendo que usted mejore sólo por pensarlo. No es cuestión de desear con suficiente fuerza que la enfermedad desaparezca: todos los pacientes que están en su situación desean desesperadamente mejorar. ¿Por qué algunos lo consiguen? El se encogió de hombros. -Un cuerpo más fuerte, buenos genes, suerte. Tal vez Dios los ama más que a otros. -No descarto ninguno de esos factores; podemos analizados uno a uno. Pero lo que le oigo pedir-expresé- no es sólo una curación, sino saber por qué motivo le ha ocurrido esto a usted. La expresión de Robert se mantuvo congelada, pero sus ojos parecieron ablandarse un poquito. Continué: -Me sería fácil asegurar que su enfermedad no tiene sentido, que es sólo resultado de alguna alteración ocurrida en su cuerpo por azar. Eso es, más o menos, lo que nos inculca nuestra preparación médica. "También sería fácil decirle exactamente lo opuesto: que su enfermedad tiene una sencilla causa emocional, que usted no se ama lo suficiente o que algún tipo de dolor psíquico reprimido lo está enfermando. Pero eso también es una verdad a medias. Ambas son respuestas prefabricadas." -¿ y qué más hay? -preguntó él, con amargura. En esa pregunta, que pendía en el aire entre nosotros con tanto reproche y desesperanza, ambos llegamos a un punto decisivo. El estaba en el límite de lo que podía pedir. Yo, en el límite de lo que, según la medicina, podía ofrecerle. Sin embargo lo que él pedía estaba absolutamente claro, en términos más humanos que médicos. Las antiguas disyuntivas: ("¿Qué significa la vida? ¿Por qué no puedo tener lo que deseo?") habían vuelto a la superficie de la mente de Robert, activadas por la crisis de su enfermedad. 

Extracto de "Vida sin Condiciones", Deepak Chopra.


miércoles, 8 de julio de 2015

El Libro de los Secretos - Introducción

Abre el libro de los secretos



Lo que más anhelamos en la vida no es comida, dinero, éxito, posición, seguridad o sexo; ni siquiera el amor del sexo opuesto. Una y otra vez conseguimos estas cosas y terminamos sintiéndonos insatisfechos, en ocasiones más de lo que estábamos al principio. Lo que más anhelamos es un secreto que se revela sólo cuando estamos dispuestos a descubrir una parte oculta de nuestro ser. En las antiguas tradiciones sapienciales, este empeño se comparó con la recolección de la más hermosa perla, una manera poética de expresar que debemos nadar bajo las aguas superficiales” sumergirnos en nuestro ser y buscar pacientemente esa perla invaluable. La perla también recibe el nombre de esencia, hálito de Dios, agua de vida o néctar sagrado, lo que con la trivialidad propia de la era científica llamamos “transformación”. Transformación significa cambio radical de forma, como cuando la oruga se transmuta en mariposa. 


En el ámbito humano significa convertir temor, agresión, duda, inseguridad, odio y vacío en sus opuestos. ¿Es esto posible? Lo indudable es que el anhelo secreto que carcome nuestra alma es totalmente ajeno a cuestiones externas como dinero, posición o seguridad; nuestro ser interior reclama un significado, el final del sufrimiento y respuestas a enigmas como amor, muerte, Dios, alma, bien y mal. Una vida superficial jamás responderá a estas preguntas ni satisfará las necesidades que las suscitan. La única manera de satisfacer el anhelo más profundo es encontrando nuestras dimensiones ocultas. Cabría esperar que este anhelo de conocimiento hubiera desaparecido con el nacimiento de la ciencia, pero en realidad se ha fortalecido. No hay más “hechos” por descubrir sobre las dimensiones ocultas de la vida. Es ocioso analizar más tomografías de pacientes durante “experiencias cercanas a la muerte” o resonancias magnéticas de yoguis en meditación profunda. Esa fase de experimentación ha cumplido su cometido: sabemos que adonde vaya la conciencia, allá irá el cerebro.


Las neuronas son capaces de registrar las experiencias espirituales más elevadas. Pero de alguna manera, sabemos menos que nuestros antepasados sobre el misterio de la vida. Vivimos en la Era del Cerebro Superior, esa corteza que creció desmedidamente en los milenios recientes y eclipsó al cerebro inferior instintivo. También se le llama “cerebro nuevo”, en contraposición al que imperó sobre los seres humanos durante millones de años y sigue haciéndolo en la mayoría de los seres vivos. El cerebro antiguo no puede concebir ideas ni leer, pero tiene el poder de sentir y, sobre todo, de ser. Fue gracias a él que nuestros antepasados percibieron la cercanía de una presencia misteriosa en la naturaleza. Esa presencia, que habita cada partícula de la creación, inunda también tu vida. Eres un libro de secretos que espera ser abierto, aunque probablemente te concibas de manera muy distinta: en la vida cotidiana eres trabajador, padre o madre, esposo o esposa, un cliente que “peina” el centro comercial en busca de algo nuevo, o un miembro del público que espera con impaciencia el siguiente espectáculo. Cuando vives la verdad de la realidad única, todos los secretos se revelan sin esfuerzo ni lucha. Todo se reduce a la proverbial elección entre separación o unidad. ¿Deseas sentirte fragmentado, en conflicto o desgarrado entre las fuerzas eternas de la luz y la oscuridad, o prefieres escapar de esto para acceder a la totalidad? Eres una criatura que actúa, piensa y siente; la espiritualidad funde estos tres elementos en una realidad única.


El pensamiento no subyuga al sentimiento, y el sentimiento no se resiste tozudamente al cerebro superior; la acción ocurre cuando pensamiento y sentimiento dicen: “Esto es correcto”. En la realidad única experimentamos el flujo de la vida sin obstáculos ni resistencia; en ella, inspiración, amor, verdad, belleza y sabiduría son aspectos 5 naturales de la existencia. La realidad única es espíritu, y la superficie de la vida es sólo un disfraz de mil máscaras que oculta la realidad. Hace mil años, esta afirmación no hubiera encontrado oposición; todos aceptaban que el espíritu era la auténtica fuente de la vida. Ahora debemos ver el misterio de la existencia con nuevos ojos, pues como hijos orgullosos de la ciencia y la razón, hemos quedado huérfanos de sabiduría. Este libro tiene dos objetivos: primero, persuadirte de que hay un misterio en las dimensiones ocultas de la vida; segundo, inspirarte la pasión y dedicación necesarias para descubrirlas. No pospongas este proyecto hasta que te sientas listo; estuviste listo desde el día que dejaste de preguntar quién eres y por qué estás aquí. Por desgracia, la mayoría rechazamos miles de experiencias que podrían hacer de la transformación una realidad. Sí no fuera por el empeño que ponemos en la negación, la represión y la duda, nuestra vida sería una revelación constante. En última instancia, debes convencerte de que tu vida es digna de analizarse con pasión y compromiso totales. 


Fueron muchas las decisiones que mantuvieron cerrado el libro de los secretos, pero basta un segundo para abrirlo de nuevo. Yo entiendo de manera literal las palabras del Nuevo Testamento: “Pide y recibirás, toca y la puerta se abrirá”. Es así de simple. Conocerás todos los secretos de la vida cuando digas sinceramente: “Debo saber, no puedo esperar un minuto más”. Buda bajo el árbol Bodhi y Jesús luchando con los demonios en el desierto simbolizan el mismo drama del alma que revivimos al nacer. Ten esto por seguro: eres el ser más importante del mundo pues en el plano del alma, tú eres el mundo. El derecho de saber ya es tuyo. Tu siguiente pensamiento, sentimiento o acción puede revelar la sabiduría espiritual más profunda, que fluye tan pura y libre como los ríos primaverales en las montañas. No basta lo que hemos aprendido, pero es imposible que los secretos se mantengan ocultos por siempre.

Deepak Chopra


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lunes, 6 de julio de 2015

"El Sendero del Mago"

LA ENTRADA AL MUNDO DEL MAGO






La gente se pregunta por qué, habiendo nacido en la India, me siento tan atraído por los magos. Mi respuesta es la siguiente: en la India todavía creemos que los magos existen. ¿Qué es un mago? No es sencillamente alguien que puede hacer magia, sino alguien capaz de transformar. 


Un mago puede convertir el temor en alegría, la frustración en realización. Un mago puede convertir lo temporal en eterno. Un mago puede llevarnos más allá de nuestras limitaciones hacia lo ilimitado.


Cuando era niño y vivía en la India, sabía que todo eso era cierto. A veces llegaban a nuestra casa ancianos de túnicas blancas y sandalias, y hasta para un muchacho asombrado por la vida, parecían criaturas muy especiales. Estaban completamente en paz; de ellos emanaban la alegría y el amor; parecían no inmutarse ante los altos y bajos de la vida cotidiana. Los llamábamos gurús o consejeros espirituales. Pero tardé mucho tiempo en darme cuenta de que gurú y mago es lo mismo. Todas las sociedades tienen sus maestros, clarividentes y sanadores; gurú era sólo nuestro vocablo para designar a los poseedores de la sabiduría espiritual. 



En Occidente, se considera que los magos son principalmente hechiceros que practican la alquimia para convertir un metal inferior en oro. En la India también existe la alquimia (de hecho fue allí donde se inventó), pero la palabra alquimia es en realidad una clave. Significa convertir a los seres humanos en oro, convertir nuestras cualidades inferiores de temor, ignorancia, odio y vergüenza en lo más precioso: el amor y la realización. 

Por tanto, un maestro que nos pueda enseñar a convertimos en seres libres llenos de amor es, por definición, un alquimista — y siempre lo ha sido.

 Cuando ingresé a la escuela secundaria en Nueva Delhi, ya sabía mucho acerca de Merlín, el famoso mago de la leyenda inglesa del rey Arturo. 

Como a todo el mundo, también a mi me hechizó desde el primer momento. No tardé mucho en descubrir todo su mundo. En mi cabeza resuenan todavía decenas de versos del poema épico de Tennyson, Idilios del rey, los cuales tuvimos que memorizar durante aquellos largos y calurosos días escolares. 

En aquella época devoré toda la literatura que logré encontrar sobre el rey Arturo.

 No me parecía raro saberlo todo acerca de Camelot, ese sitio de campos verdes y temperaturas clementes, aunque yo viviera bajo el sol ardiente del trópico; o que deseara cabalgar como Lancelot, aunque me hubiese sofocado bajo la armadura; o que la cueva de cristal de Merlín existiera en realidad, a pesar de que todos los autores que leía me aseguraran que los magos no existían. Yo sabía que no era así, porque era un muchacho hindú y había conocido personalmente a los magos.

Deepak Chopra, El Sendero del Mago


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